Berenjena. Que comúnmente decimos verengena, es el fruto de cierta mata que algunos quieren sea especie de mandrágora; en Castilla hay copia dellas, y particularmente en Toledo, que por usar su pasto en diferentes guisados, los llaman berenjeneros, y un proverbio dice: "Toledano, ajo, berenjena". Los latinos llamaron a las berenjenas mala insana, por ventura porque alteran al hombre, provocándole a lujuria; y a esta causa las llamaron por otro nombre amoris poma, y no por su parecer y hermosura, como algunos pensaron, pues no la tienen. Y en cuanto al gusto son insípidas y de mala sustancia, porque engendran melancolía, entristecen el ánimo, dan dolor de cabeza, y al que usa mucho de comerlas, con los demás daños le sale al rostro su mala calidad, poniéndole su color lívida y verde escura. […] Diego de Urrea dice ser nombre compuesto de beden, que sinifica cuerpo, y gianum, malo, y que también sinifica espíritu. Esto se puede aplicar a su calidad por engendrar melancolías y despertar malos deseos […].
Sebastián de Covarrubias Horozco, Tesoro de la Lengua Castellana o Española, 1611 (Edición de Arellano y Zafra, Navarra, 2006)


